UN COCHE ES COMO UN AMIGO

Renault 19 GTS 1.6 Inyección. Este fue mi primer coche. A partir de aquí has de saber que hay dos tipos de personas en el mundo, las que quieren a su coche y las que utilizan un elemento de transporte que contamina mucho para moverse de aquí para allá. Hoy no hablaré de estos últimos, hoy toca hablar de los primeros. Los que quieren a su coche.

Yo no sabía que era de esos hasta que me vine a Madrid. Durante mi primer año en la capi, prácticamente éramos uña y carne, junta y culata, embrague y acelerador. Era mi forma de moverme por aquí y mi modo de bajarme a Alicante sin tener que hacer reserva. Él siempre estaba ahí.

Recuerdo ir con la ventanilla bajada, mi Kenwood escupiendo AC/DC por los JBL, y una sensación de libertad difícil de explicar. No tenía dirección asistida, ni falta que le hacía. Ahí estaba yo. Tenía aire acondicionado pero cuando iba muy cargado y venía una cuesta tenía que desconectarlo para no perder fuelle. Tenía sus cositas. Como todos. También tenía 5 puertas que lo hacían más familiar y un pequeño alerón para compensar.

Empecé a llevarlo cuando iba a la universidad. Éramos bastante inseparables. En el maletero siempre llevaba una mochila con ropa de repuesto por si decidía llevarme a algún sitio sin haberlo planeado. Era un coche muy listo. Con él aprendí muchas cosas, como por ejemplo dónde se esconden las ruedas de repuesto cuando las necesitas. También aprendí que correr sólo sirve para llegar antes, no para llegar bien.

Era una máquina. Incluso cuando se empezó a hacer mayor. Lo suyo fue el sistema de refrigeración. Desde un año en el que me subió a Madrid en tres horas y media y seguido nos fuimos al Valle de Aran, que nunca fue el mismo. Aquella vez los manguitos no aguantaron la presión y eso lo arrastró hasta el final.

Cuando llegó el día en el que mi cuñado (mecánico de coches, trenes y aviones) me dijo que hasta aquí había llegado, me quedé atontado. Recuerdo que con la idea de buscar coche nuevo, esa sensación se suavizó un poco. Pero el día que tuve que llevarlo al concesionario y dejarlo allí, una lágrima se me escurrió por la mejilla. Como cuando llovía y alguna gota caía por su ventanilla. Igual. Fue como perder a un amigo.

¿Y por qué suelta todo este rollo melodramático este tío aquí? Pues porque con esto de estar en el paro, ahora estoy disfrutando de ese coche que me compré para suplir al 19. Es un Clio 1.4 Mis hijos lo llaman “La patatita”. Cuando me lo compré lo usé un par de meses y enseguida me puse a trabajar en el centro y ya no lo usaba más pero ahora… ahora vuelvo a disfrutar de llevar la ventanilla bajada y la música a todo trapo.

No es como el 19 pero yo tampoco soy igual. Entre otras cosas ahora soy más viejo. Aunque sigo escuchando la misma música… en fin, cosas de estar parado.

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