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PAPÁ, ¿POR QUÉ TE QUEDAS EN CASA POR LAS MAÑANAS?

No se lo pude decir. Que estoy en el paro, quiero decir. Era algo superior a mí. Sin embargo el tiempo pasa. Ya son 3 meses. Y el chaval (que es más listo que un directivo de Bankia) se fija en todo y claro, piensa, mi padre siempre se ha ido a trabajar antes que ninguno y llegaba por la noche (los días que lo vía). Y ahora… siempre en casa. ¿Po qué? ¿Po qué?

Y yo no tengo respuesta. Bueno, sí que la tengo, pero es una respuesta que me arranca las tripas y me las cuelga en la puerta para que no deje de verlas. “Estoy en el paro, hijo”. “Me echaron del trabajo, campeón”. “Soy desastre, chavalote”. Sí, sí, ya lo sé. No soy un desastre. Pero cuando uno habla con su hijo se da cuenta que éste lo tiene a uno idealizado. Su padre es el más fuerte, el más alto y el que más inglés del mundo sabe. Decirle que no tengo curro es como defraudarle. Como reconocer que no soy perfecto a sus ojos.

Sin embargo la excusas de que estoy de vacaciones y de que ahora tengo más días libres ya no cuela. Así que tendré que contarle la verdad. En el fondo se merece que se lo cuente. Me jode sobre manera que esta mierda de época que nos toca vivir me haga no ser sincero con el ratón.

La próxima vez que me pregunte se lo intentaré decir de la manera (menos humillante para mí) que pueda. Estoy releyendo esto último y me da rabia pensar así pero no puedo evitarlo. Hoy me he levantado con la alegría al  ralentí.

 

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¿ESTÁS EN PARO? ENTONCES TIENES MUCHO TIEMPO LIBRE

Una de las grandes cadenas que tiene que arrastrar el parado afortunado que aún cobra su desempleo, es la de tener un montón de tiempo libre. Apretado por la tenaza de ese estigma, he estado enfrascado las últimas tres semanas en montar un pedazo de vídeo para que mi hijo de cuatro años lo pueda mostrar en su cole. La gente profana en la materia (mi chica) se cree que montar un vídeo es algo así como hacer un batido. Tú coges la fruta, la pelas, la metes en la batidora y le das a un botón. Ya está! Y además, con todo el tiempo que tú tienes te da para montar y desmontar como cuatro vídeos. Sí, claro, of course…

Solamente seleccionar el material me ha llevado una eternidad. Como ahora todo el mundo tiene su cámara de fotos y/o su mega móvil con mogollón de megapixeles, las fotos y los vídeos de tus hijos florecen como los caracoles después de llover. Total, que como no tienes muy claro cómo hacer el vídeo, pues “recopilas” todo lo que huela a buen material para el vídeo.

Cuando lo tienes todo preparadito y ordenadito por carpetas, llega el momento de montar (como si fueras un fallero) y hay que elegir con qué hacerlo. Yo elegí el Premier. Es un programa bastante potente que te acepta gran variedad de formatos de vídeo (justo lo que necesitaba). Lo malo del asunto es que yo no tenía ni papa del premier. Menos mal que mi hermano (un santo) es una máquina de estas cosas y me ha dado un cursillo acelerado e intensivo.

Total, que al final me ha quedado una cosa bastante aceptable, pero me he quedado con esa sensación de que, como estoy en el paro, tengo que tener tiempo para todo. Pues no. Estar en el paro da mucho trabajo. Ojo, que te puedes tirar todo el día tirado a la bartola. Pero a poco que tengas un poco de disciplina, tienes todo el día ocupado.

Primero, yo aconsejo apuntarse a algo físico. Piscina, gimnasio, fútbol, lo que sea, pero hacer deporte. Estar en el paro es el caldo de cultivo ideal para que la barriga crezca y las caderas se ensanchen sin orden ni concierto.

Segundo, oblígate a hacer algo. Escribir en un blog, pintar en una libretita, hacer fotos, montar puzles, lo que sea, pero ten una pequeña disciplina. Si no haces esto, puedes caer en las redes de internet (o lo que es peor, la playstation) y caer en un pozo sin fondo.

Tercero, ten ordenada la casa. Si vives solo es un deber ineludible. Si vives en pareja (y encima tienes nanos) es una obligación cinco estrellas.

Cuarto, aunque debería ser primero, busca curro. Y para mí buscar curro no es salir a la calle y coger el periódico a leer las ofertas de empleo. También es actualizar tu cv, estar en contacto con gente de tu gremio, ver en internet y leer en los periódicos lo que se cuece, quedar con amigos de la profesión, hacer cosas nuevas, leer, escribir…

¿Estás en el paro? Bueno, míralo por el lado bueno, ahora tendrás un montón de tiempo libre. Si claro. ¿Tienes dos manos? Entonces sabrás tocar la guitarra. ¿Eres de Madrid? Entonces conocerás a Fulanito.

Suposiciones: la ciencia ficción de la gente normal y corriente.

 

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AMIGO JUAN CARLOS, TE HEMOS CAZAO!

Qué bonito es ser Rey cuando las vacas son gordas, verdad Juanca? Uno se va de regatas en verano o a Baqueira cuando aprieta el frío, porque los reyes también tienen derecho a descansar de vez en cuando. Los monólogos que haces en Navidad te salen súper entrañables y a la gente le caes tan guay que no importa que nos quites unos cuantos milloncitos de euros al año, porque joder, eres tan campechano!!!

Además, haces una labor increíble haciendo… esto… sí hombre, esto que haces que se te da tan bien y que es tan importante… ¿Cómo era? Eso, eso, llevar la marca España a todos los rincones del mundo. Brillante. Qué buena profesión.

¿Que alguien no deja hablar a nuestro presi de turno? Ahí está Juanca para saltarse el protocolo y mandar callar a quién haga falta. ¿Que un dictador viene a España unos días? No pasa nada, que Juanca lo recibe como se merece y le da un tour por la ciudad. ¿Y qué más, qué más? Ah, sí! Se me olvidaba, claro, ¿Que un tipejo bajito, desalmado y despreciable quiere sumirnos en otra dictadura? No problema. Súper Juanca sale al rescate y se queda una noche sin dormir haciendo llamadas a diestro y siniestro para solucionarlo. Ey, y que esto no va con rintintín, que lo hiciste muy bien.

Pero claro, la cosa está en que la vida sigue y sigue y mira tú, que la vaca cada vez está más flaca. Y resulta que el marido de una de tus hijas es un cocainómano adicto y confeso al que tienes que sacar a patadas porque esas cosas no molan. Anda, ¿quién te iba a decir a ti que ése era el yerno bueno? Porque un tipo (millonario por otra parte) que se meta camomila por la nariz día sí o día también, pues oye, se castiga a sí mismo y al resto del mundo ni fu ni fa. Pero de repente llega el otro yerno, el guapo, el alto, el deportista… coño, sí parecía un Beckamp! Y empieza a estafar como si fuera un torneo y quisiera la medalla de oro, pues eso ya mola mucho menos. Así, sin prisa pero sin pausa, tu yerno de los ojos azules se pasa por el forro eso de la ética y las buenas formas empresariales para ganar más y más y más pasta. El pobre. Es que quería una casa para su familia y tú no se la comprabas. Ay, cómo sufriste ahí Juanca. Y la gente lo notó, cuidao! Que saliste en tu último monólogo navideño diciendo que los que están en lo alto tienen que dar ejemplo. Y vaya si lo diste!!! Te pusiste muy, muy serio y le dijiste a todos tus hijos, “…por favor chicos, lo que hagáis, que no salga a la luz…”.

Pero claro, luego llega tu nieto y en medio de una partida de pictionary, saca la escopeta de papá (al que se le olvidó dejar sin esas cosas llamadas balas) y boom, le pega un tiro a todo tu carisma, tu campechanismo, tu serenidad y tus dotes de mando. Y claro, se te va la pinza. ¿Y qué haces? Pues largarte cagando leches a gastar todos los euricos que te damos para que nos representes por el mundo. Nosotros aquí con nuestro paro, nuestras hipotecas y nuestros agobios mensuales, y cuando estamos chungos nos vamos al bar, pero tú… ¿Qué va a hacer un alto cargo honorífico de WWF Adena cuando lo pasa mal? Pues irse a cazar elefantes. ¿¡Elefantes!? Pero se puede ser más rastrero. ¿Pero qué dificultad tiene cazar a esas montañas andantes? Coño, caza algo que se mueva. No sé, pégale un tiro a tu jefe de relaciones públicas. O prueba a meterte ese dedo del gatillo en la nariz y empieza a escarbar hasta que notes aire.

Pero no pasa nada Juanca porque has salido en la tele y has dicho “…bla bla bla perdón bla bla bla bla soy tonto bla bla bla no volverá a ocurrir.” Y todos los periodistas y todas las televisiones y todas las corporaciones internacionales han alabado tu humildad y tu compromiso con el mundo. No pasa nada porque has dicho que “no volverá a ocurrir”. ¿Pero no volverá a ocurrir el qué? ¿Que tu familia robe? ¿Que gastes dinero público para tus caprichos? ¿Que tus nietos de trece años sigan llevando armas cargadas por la casa? ¿Que caces elefantes? Ah, noooo… lo que no va a volver a ocurrir es que nos enteremos de todo esto. Juanca, te hemos cazao.

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