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QUÉ FÁCIL ES CAER EN LA TENTACIÓN

Puedes hacerlo el tiempo que quieras. No deja huellas. Y para colmo, es gratis. La mayor tentación del parado es, no hacer nada de nada, y es muy difícil no caer en ella. No estamos hablando del pobre parado que lleva dos años al sol y ve cómo se le agota el subsidio. No. Estamos hablando del parado primerizo (con su “L” de parado a la espalda). De ese parado que no tiene la urgencia de las facturas persiguiéndole por los pasillos y al que todo el mundo le dice que disfrute unos días, que se lo ha ganado.

Sobre todo, es fácil caer en la tentación porque no tienes más obligación que la que tú mismo te impongas. Y porque, digámoslo todo, hay tantas cosas que hacer (la casa, papeles, hacienda, bancos…) que cuando lo tienes todo semicontrolado piensas, ¿y ahora me voy a poner yo a hacer otra cosa que no sea no hacer nada? Sí, ya, claro. Ya sea tumbado a la bartola, leyendo un libro, desengrasando los mandos de la consola o viendo la caja tonta… la tentación tiene tantas variantes como imaginación tengamos nosotros. Y es tan seductora.

Mientras escribo esto pienso que a lo mejor la culpa es de la conciencia. Los jodidos remordimientos no nos dejan en paz! Qué palabra más guapa para un monstruo de pesadilla de Lovecraft ¡¡Cuidado que llegan los remordimientos!! Si te agarran, te muerden en el alma y remuerden y remuerden hasta que no dejas de gritar… Como decía, quizá todo esta movida que se me ha venido encima esta mañana sea por esa sensación de que si no estoy haciendo algo es que estoy malgastando el tiempo. Y ojo, rascarse la espalda durante un rato sin ninguna otra pretensión tampoco está mal. Lo que yo digo es que hay que intentar que esos momentos duren lo menos posible. Hay que ser fuerte y ponerse a currar. Cuando digo currar digo ponerse a buscar trabajo, leer el periódico, repasar internet de arriba abajo, ojear los mail… vamos, ponerse las pilas.

Vamos gente, caer en la tentación no es malo. Lo malo es no levantarse.

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¿ESTÁS EN PARO? ENTONCES TIENES MUCHO TIEMPO LIBRE

Una de las grandes cadenas que tiene que arrastrar el parado afortunado que aún cobra su desempleo, es la de tener un montón de tiempo libre. Apretado por la tenaza de ese estigma, he estado enfrascado las últimas tres semanas en montar un pedazo de vídeo para que mi hijo de cuatro años lo pueda mostrar en su cole. La gente profana en la materia (mi chica) se cree que montar un vídeo es algo así como hacer un batido. Tú coges la fruta, la pelas, la metes en la batidora y le das a un botón. Ya está! Y además, con todo el tiempo que tú tienes te da para montar y desmontar como cuatro vídeos. Sí, claro, of course…

Solamente seleccionar el material me ha llevado una eternidad. Como ahora todo el mundo tiene su cámara de fotos y/o su mega móvil con mogollón de megapixeles, las fotos y los vídeos de tus hijos florecen como los caracoles después de llover. Total, que como no tienes muy claro cómo hacer el vídeo, pues “recopilas” todo lo que huela a buen material para el vídeo.

Cuando lo tienes todo preparadito y ordenadito por carpetas, llega el momento de montar (como si fueras un fallero) y hay que elegir con qué hacerlo. Yo elegí el Premier. Es un programa bastante potente que te acepta gran variedad de formatos de vídeo (justo lo que necesitaba). Lo malo del asunto es que yo no tenía ni papa del premier. Menos mal que mi hermano (un santo) es una máquina de estas cosas y me ha dado un cursillo acelerado e intensivo.

Total, que al final me ha quedado una cosa bastante aceptable, pero me he quedado con esa sensación de que, como estoy en el paro, tengo que tener tiempo para todo. Pues no. Estar en el paro da mucho trabajo. Ojo, que te puedes tirar todo el día tirado a la bartola. Pero a poco que tengas un poco de disciplina, tienes todo el día ocupado.

Primero, yo aconsejo apuntarse a algo físico. Piscina, gimnasio, fútbol, lo que sea, pero hacer deporte. Estar en el paro es el caldo de cultivo ideal para que la barriga crezca y las caderas se ensanchen sin orden ni concierto.

Segundo, oblígate a hacer algo. Escribir en un blog, pintar en una libretita, hacer fotos, montar puzles, lo que sea, pero ten una pequeña disciplina. Si no haces esto, puedes caer en las redes de internet (o lo que es peor, la playstation) y caer en un pozo sin fondo.

Tercero, ten ordenada la casa. Si vives solo es un deber ineludible. Si vives en pareja (y encima tienes nanos) es una obligación cinco estrellas.

Cuarto, aunque debería ser primero, busca curro. Y para mí buscar curro no es salir a la calle y coger el periódico a leer las ofertas de empleo. También es actualizar tu cv, estar en contacto con gente de tu gremio, ver en internet y leer en los periódicos lo que se cuece, quedar con amigos de la profesión, hacer cosas nuevas, leer, escribir…

¿Estás en el paro? Bueno, míralo por el lado bueno, ahora tendrás un montón de tiempo libre. Si claro. ¿Tienes dos manos? Entonces sabrás tocar la guitarra. ¿Eres de Madrid? Entonces conocerás a Fulanito.

Suposiciones: la ciencia ficción de la gente normal y corriente.

 

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